Negras vacaciones (Parte I)
Eran vacaciones de verano en mardel, programadas con Eli (sí, mi compañero de andanzas). Pero, esta vez, no teníamos planeado ir a buscar chongos, no (o, al menos yo, no lo había pensado). Solo rondaba en mi cabeza la idea de desconectarme de Babilonia. Nos pusimos mallas, cazamos nuestras toallas, lo necesario para tomar sol, plata, sombrillas y nos fuimos a la playita. Una vez allí, buscando lugar dónde quedarnos, nos topamos con un balneario nudista. Nos re llamó la atención eso, ya que nunca habíamos entrado en una. Eso hicimos. Entrar. Nos dijeron lo que podíamos y no hacer. Lo que no era tan obligatorio. En fin, cosas típicas. Allí estábamos. Le seguimos dando pata hasta que encontramos un rinconcito interesante (aunque, basicamente, era todo igual, pero buah...), clavamos las sombrillitas y allí nos quedamos. Mas allá del horizonte observable (a la izquierda de mi compañero de andanzas) se empezaron a dejar ver unas sombras absorbidas por la perspectiva de...