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Cumpleaños muy feliz (parte 2).

 Salí de casa y ahí estaba Agustín, mi chico, apoyado sobre el capó de su auto. Todo canchero.  Fui a su encuentro, con los brazos abiertos, para recibirlo como se merecía.  Luego del tierno abrazo, llegaría el primer beso.  El primer beso después de varios días, tiene un sabor distinto. Uno mucho más sabroso.  Lo que este detonó en varios más después de unos pocos milisegundos mirándonos a los ojos.  Pasaron de ser amorosos a ser apasionados, con una pizca de calentura.  No fui la única en sentir ese calor quemando cada fibra de mi ser.  Agustín también. Tanto así, que sus manos cobraron vida propia.  Me agarra de la parte inferior de los muslos, y empieza a escalar hasta alcanzar mis cachetes.  Los sujeta, los zamarrea con fuerza. Tantea con muchas ganas. Estaba toquetón.  Los hace para todos lados el muy desgraciadito este.  Se salteó la escasa barrera que proporciona la pollerita y procede tantearme toda la cola.  Ya h...

Cumpleaños muy feliz (parte 1).

 Esta semana cumplió años mi vieja y me acordé de algo que me pasó en uno de sus cumples.  Ella invitó a sus amigos a casa, para hacer algo íntimo y rapidito.  Qué sé yo, lo de siempre; juntarse, charlar, tomar algo, escuchar música, soplar la velita y chau, a casa.  Ella invitó a cinco de sus amigos, entre ex compañeros de laburos y algún que otro vecino.  Entre ellos, el primero en caer, fue Pablo, un viejito que está para comerlo crudo.  Le decíamos "el Loco", porque era un tanto alocado el chabón. Siempre salía con cualquiera.  Para colmo, siempre nos tiramos onda, pero quedaba todo ahí nomás. En la nada misma.  Terminaba de bañarme. Cerraba la canilla del agua. Corría la cortina.  Agarraba el toallón para secarme y luego envolver mi cuerpo en él.  Abría la puerta del baño. Salía.  En eso que estoy saliendo, suena el timbre.  Atiende mi vieja. Era él: Pablito.  Como ella estaba ocupada haciendo unas cosas en la cocina,...

Así nos garchó España.

 Sé que este relato, querido lector (si es que es argentino o argentina), le va a doler, porque es una herida que aún es muy reciente. Pero bueh... ahí vamos. Igual está buena, creo.  Lo volvemos a traer a Dani, mi vecino bostero.  Me invitó a ver todos y cada uno de los partidos de Argentina en su casa.  Arreglábamos la hora y nos encontrábamos.  Como el domingo pasado tuve una salida, me desperté tarde y, por ende, llegué tarde.  Me puse la casaca azul de Argentina, con las tres estrellitas (como siempre) y salí.  Bajé el piso que nos separaba. Toqué su puerta.  Ya había empezado el partido.  Desde los primeros minutos, no pintaba bien la cosa. Ya daba mala impresión.  Dani comenzaba a ponerse tenso. Movía la piernita, ansioso.  Yo intentaba calmarlo, dándole mimitos, abrazándolo.  En un momento, apoyé la cabeza sobre uno de sus pectorales. Cerquita de la panza.  Pero estaba muy concentrado en la pantalla, así que... pro...

El regalo prometido.

 Hoy es día del amigo en mi país, y por ello, les voy a contar sobre una amiga muy especial.  Era Eli, mi amiga trans, la que conocí hace algunos años atrás mientras cursaba la facultad y compartí algo más que simples anécdotas.  Además, nos compartimos chismes, novios, chongos y bueno... todo tipo de cosas.  Sí, querido lector, con ella fue con la que más hice tríos, cuartetos, quintetos y hasta sextetos.  Uno de los que mejor recuerdo con cariño, fue en el cumple de su novio. Yo fui su regalo.  Era un día de julio también, no recuerdo cuál.  Estaba fresco, así como estos días. Pero, la muy maldita de Eli, me hizo vestirme sexy, casi en bolas.  Hizo que me ponga un vestidito negro que me llegaba al ras de la cola. Si me agachaba un poquito, así sea muy mínimo, se me veía hasta el alma.  En fin, llegué a un horario posterior al que ellos habían acordado.  Cuando arribo al lugar, ya habían terminado de cenar en lo de Eli.  Ya habían ...

La mejor descripción de lo que fue Argentina - España.

 Sé que este relato, querido lector (si es que usted es argentino o argentina), le va a doler mucho, porque la herida sigue siendo reciente. Pero, créame, no le va a doler tanto como a mí.  Todo se remonta a la hermosa tarde fresca del domingo 19 de julio del 2026.  Estábamos "el Gallego", un amigo, y yo, sentados en el sofá de mi casa, frente a la tele.  Era un compañero de laburo con el que nos pusimos de acuerdo para ver los partidos.  Desde que arrancó, hasta el último, lo vimos en mi casa, con la misma ropa, en el mismo lugar.  Yo no soy de creer en ese tipo de cosas, pero... una nunca sabe. Por si las dudas.  Estábamos esperando el partido con mucha ansiedad.  Yo, sobre todo, que brincaba de la emoción sobre el mismo, mientras entonaba una melodía.  La canción solo era separar "Argentina" en sílabas con una melodía.  Yo, tenía mi camiseta albiceleste de siempre, como cábala. Mis mejillas pintadas con los colores de la bandera y dos...

Cola mundial.

 ¡Empezó el mundial, señoras y señores!, por fin, ya se extrañaba este maravilloso espectáculo.  Esta es una gran excusa para juntarnos con amigos a hablar, a escabiar y a boludear un rato.  No recuerdo bien cuál mundial fue, solo que fue en la casa de un amigo que tenía hace un tiempo.  Mi memoria está entre que fue el mundial de Rusia y el anterior (el de Brasil, creo).  Jugaba Argentina, pero no recuerdo bien con quién... era alguno de esos países injunables.  Camiseta de la selección, pantaloncito ADIDAS y encaremos a la casa de esta gentecita.  Una vez allí, toqué la puerta. Quien estaba del otro lado, era alguien que no conocía. Me sorprendí.  Se llamaba Sebastián. Era amigo de mi amigo, el pibe que puso la casa.  En fin, lo saludo de un beso, a pesar de no conocerlo. Entro.  Mientras vamos caminando hacia las escaleras que nos lleva al departamento, vamos conociéndonos.  Pese a que estaba bastante tapada mi cola, sentí su mir...

Otro rapidito.

 Noche de citas.  Un flaco, con el que me vengo escribiendo hace rato, me invitó a comer algo.  Muy copado, buena onda y gracioso, ¿el problema? Es casado.  La ropita escogida, era un vestidito negro tipo corset con tiras en la espalda y un tapadito.  ¿Es necesario mencionar que el vestidito no llegaba a taparme toda la cola? No, ¿no?  Bueno, ahí está el porqué del uso del tapadito del mismo color. Para que cumpla esa función.  En fin, en los pies, unas botitas que llegaban casi a las rodillas, que hacían juego.  Y en el pelo, dos colitas que sostenían enormes mechones a cada costado de mi cabeza.  Ya estaba lista, solo faltaba el susodicho que me venga a buscar.  Suena el teléfono. Atiendo. Era él. Me asomo por la ventana, toca la bocina desde su auto.  Salgo corriendo, agarro la llave y encaro a la puerta.  Una vez fuera, el loco me abre la puerta y me meto.  Ni tiempo a mirar el vehículo, ni nada. Simplemente, me mandé ...