Prostituta por un día.
Todavía recuerdo como si fuera ayer, la primera vez que me pagaron por un favorcito sexual. Ocurrió una noche maravillosa. El cielo nocturno estaba completamente despejado. Las estrellas parecían ser los agujeritos hechos a un manto oscuro que nos cubría la cabeza. Corría una leve brisa primaveral, que nos acariciaba el rostro y elevaba nuestros cabellos. Fue hace unos años, cuando estaba yendo hacia la casa de una amiga. No vivía lejos de casa, pero justo era la zona más oscura del barrio. Había un tramo en el que, el alumbrado público, casi ni existía. A penas te podías ver la palma de la mano. Llegaba un momento en el que el horizonte era devorado por completo por la hambrienta oscuridad. Daba un miedo tremendo, parecía inventado por una horrorosa película de terror. Pero bueno, si no pasaba por ahí, tenía que dar una vuelta un toque mas grande y tardar más. Inhalé profundamente y seguí dando pasos hacia adelante, sin ...