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Mostrando entradas de septiembre, 2025

Auto-satisfacción.

 Madrugada en la ciudad de Buenos Aires.  Con mis amigos (y amigos de ellos), salíamos de un boliche, cagándonos de la risa. Estuvo piola.  Entre todo ese grupete, se encontraba el Pela, uno de los que eran amigos de mis amigos.  Era un pelado, como bien lo indica su apodo, grandote, estaba lindo en líneas generales.  Nos pusimos a charlar por un buen rato y entramos en confianza muy rápido.  En el boliche, nos tomamos unas ricas frescas y bailamos como dos locos al compás de la música.  Le moví la cola bien pegado a su entrepierna, casi que no podíamos distinguir dónde terminaba uno y empezaba el otro.  De todas las nuevas personas que conocí esa noche, fue el más copado de todos. Posta.  A la salida, como ya era muy tarde y los bondis ni transitaban, decidimos pedir un remis.  Nota aclaratoria para los no argentinos, o que sean muy fetos: un remis, es un Uber antiguo, que se pedía llamando a una agencia de remises.  El tipo llegó ...

Secreto en Agronomía.

 Domingo, cuatro de la tarde. El día estaba lindo, corría algo de viento, pero, al menos el cielo, estaba despejadísimo. No había una sola nube a kilómetros de distancia. Yo estaba en mi cama, recostada. Revisando el celular, como siempre. Pasaba de video en video y publicación en publicación con mi dedo.  En eso, el boludeo en el que estaba inmersa se ve interrumpido cuando me llega un mensaje a Whatsapp. Era Darío, un compañero de un laburo en el que ya no estaba.  -"¿Hacemos algo, bebé?", pregunta.  Tenía la manía de llamarme "bebé", porque era casi veinte años mayor, y un poco en joda también.  -"Sí, rascarme. Es domingo, Darío", le mando.  -"DALE, hagamos algo. Tomemos unos mates en Agronomía, o algo así".  Dato para el que no sea de Argentina (si es que me lee alguien de afuera): Agronomía es un barrio universitario, con un hermoso parque público, donde todos los que fuésemos de la zona, nos juntábamos a hacer pic nics (u otras actividades)...

La vergamota (versión 1).

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 ¡Muy feliz día de la raza y de la hispanidad, mis queridos lectores!  Hoy, por ese motivo, voy a escribir un relato acerca de mi experiencia con personas de otra raza.  Ya sé que ya había tenido experiencias con negros, pero... había pasado un tiempo prudente desde entonces. Ya andaba con ganas de probar otra morcilla.  El relato arranca de la siguiente forma:  "¡TOC!, ¡TOC!", dijo la puerta.  "Qué raro, ¿quién podrá ser el rompe pelotas que viene a joder un domingo en la tarde?, si yo no espero a nadie", pensé.  Salí de la cocina en la que me encontraba, para dirigirme hacia la puerta a ver quién era dicha persona.  Al abrirla, tengo en frente mío al espécimen de morocho más lindo que me pude haber cruzado.  -"Hola, buenas tardes. Disculpá las molestias, soy Rapha, el del 36 (departamento de al lado). Estoy con problemas en la cañería y el plomero no viene hasta mañana, ¿podrías prestarme el baño?, necesito bañarme", dijo con un marcado ace...