Otro rapidito.
Noche de citas. Un flaco, con el que me vengo escribiendo hace rato, me invitó a comer algo. Muy copado, buena onda y gracioso, ¿el problema? Es casado. La ropita escogida, era un vestidito negro tipo corset con tiras en la espalda y un tapadito. ¿Es necesario mencionar que el vestidito no llegaba a taparme toda la cola? No, ¿no? Bueno, ahí está el porqué del uso del tapadito del mismo color. Para que cumpla esa función. En fin, en los pies, unas botitas que llegaban casi a las rodillas, que hacían juego. Y en el pelo, dos colitas que sostenían enormes mechones a cada costado de mi cabeza. Ya estaba lista, solo faltaba el susodicho que me venga a buscar. Suena el teléfono. Atiendo. Era él. Me asomo por la ventana, toca la bocina desde su auto. Salgo corriendo, agarro la llave y encaro a la puerta. Una vez fuera, el loco me abre la puerta y me meto. Ni tiempo a mirar el vehículo, ni nada. Simplemente, me mandé ...