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Mostrando entradas de junio, 2025

Fucksia.

 Hoy, en Argentina, es día del padre. Feliz día a todos los papis y papitos que me lean.  Hablando de los papis, yo volvía a casa, una madrugada, después de una sarpada joda.  Como ya era verano, el sol resplandecía desde lo alto del firmamento, como una bola de fuego.  Abro la puerta del departamento. Despacio. Procuro no hacer ruido alguno. Entro.  La oscuridad se adueñó de casi todo el lugar.   La claridad se colaba por las pequeñas rendijas de la persiana del ventanal que daba al balcón.  Camino en puntitas de pie. Procuro no interrumpir el silencio, pero fue en vano.  -"Gaby, ¿sos vos?", dijo una voz desde la habitación de mis padres.  Así es, esa voz gruesa que provenía de la oscura pieza, era la de mi padrastro.  -"¡GABY!", insistió.  -"Sí, soy yo", contesté algo resignada.  -"¿Recién llegás? Son las once de la mañana".  -"Es que me quedé a dormir en lo de una amiga".  Sinceramente, esto era una mentira. Y...

La marcha: de mi culo y su garcha.

 ¡Y llegó Junio nomás, el mes más hermoso y colorido del año! El que más espero al principio y al final.  Sí, lo espero con ansias porque siempre es una buena excusa para juntarme con las chicas, ponerme ropita bien diminuta y salir a la calle a festejar por la libertad de ser lo que podemos ser.  En fin, sin irme por las ramas, volvamos al relato. La primera vez que nos pintó ir a alguna marcha, yo tenía alrededor de veintitantitos años. No recuerdo cuántos, pero era chiquitita.  Fue la primera y única vez de todas las veces que fui, que no me tuneé tanto. Simplemente me puse una camperita negra (porque en Argentina, en Junio, estamos en otoño), chiquita y unas calzas rosas.  En el lugar, me encontré con Fabio y un par de sus amigos, ya que habíamos acordado encontrarnos ahí. Yo también llevé mis amigos. Fue un lindo quilombo de gente, para ser sincera.  El beso que nos dimos al cruzarnos, fue raro (pero bien). Nuestros labios se apoyaron en la comisura de...