Cumpleaños muy feliz (parte 2).
Salí de casa y ahí estaba Agustín, mi chico, apoyado sobre el capó de su auto. Todo canchero. Fui a su encuentro, con los brazos abiertos, para recibirlo como se merecía. Luego del tierno abrazo, llegaría el primer beso. El primer beso después de varios días, tiene un sabor distinto. Uno mucho más sabroso. Lo que este detonó en varios más después de unos pocos milisegundos mirándonos a los ojos. Pasaron de ser amorosos a ser apasionados, con una pizca de calentura. No fui la única en sentir ese calor quemando cada fibra de mi ser. Agustín también. Tanto así, que sus manos cobraron vida propia. Me agarra de la parte inferior de los muslos, y empieza a escalar hasta alcanzar mis cachetes. Los sujeta, los zamarrea con fuerza. Tantea con muchas ganas. Estaba toquetón. Los hace para todos lados el muy desgraciadito este. Se salteó la escasa barrera que proporciona la pollerita y procede tantearme toda la cola. Ya h...