Entradas

Mostrando entradas de febrero, 2025

Corazón roto.

Imagen
 Estaba en mi pieza, tirada en mi cama, con la cabeza hacia los pies de la misma. Todo al revés hacía. Pero no me importaba nada, ni siquiera el hecho de estar en tanga tirada allí. Primero, porque estaba llorando como una loca por mi novio, que me había dejado hacía unos pocos minutos antes.  La tristeza que me causaba esta situación, hizo que mi llanto se oyera en la habitación contigua, en la que se encontraba Mariano, el amigo de mi hermano, tirado en la cama de mi hermano, jugando con su celu fija, pelotudeando seguramente. Como siempre, digamos.  Esto lo alerta en demasía, entonces, lo hace levantarse del cómodo lecho en el que estaba acostado plácidamente, para luego hacer unos pocos metros y acercarse a mi pieza. Pobre. Es que me encontraba llorando y, bueno... lo chusma lo hizo querer saber qué era lo que me pasaba.  Toca mi puerta, que estaba completamente abierta, para sacarse las dudas y me ve ahí... tirada en mi camita, boca abajo, con una tanguita blanc...

San Calentín.

Imagen
 Tenía una cita con un chongo por el día de San Valentín. Pero, por culpa del tarado de mi primo Jorge, que había venido a visitarme para contarme que estaba muy triste por haber cortado con su novia, tuve que cancelar dicha salida.  Vino sin previo aviso. Pero no solo se acomodó en casa, como si nada, sino que, además, se sentó en uno de mis sofás recientemente acomodados a llorar. Alto conchudo. Encima que no me trajo nada de regalo, se pone a entristecerme el ambiente festivo que tenía aquella tarde.  Abrumada, se me ocurre una idea genial que podría satisfacernos a ambos. Entonces, lo miro, me devuelve la mirada, le sonrío como teniendo la idea más revolucionaria de la historia y le digo: "no te preocupes, tengo la solución definitiva".  Me arrodillo en frente suyo. Le bajo el pantalón con bóxer y todo. Entonces, quedé atónita por lo que vi, una tararira tremenda. No sé si llegaba a veinte o no (no me sorprendería que sí llegase), pero... que, encima, era bastant...

La agarro con la mano.

Imagen
 Mi amiga Sonia, iba a un curso en la escuela que era extracurricular, o algo así. Allí, conoció a un chabón con el que había pegado onda y que, además, se llamaba Mariano. Onda, en el sentido de amistad, no de algo más romántico.  ACLARACIÓN: ya todos habíamos terminado la escuela secundaria, pero, como era extracurricular o algo así, igual podía ir a cursar esta verga de curso. Por las dudas lo aclaro, no sé por qué me pintó.  La cosa es que, después de un tiempo, se decide a invitarlo a salir con nosotros. Le llevó tiempo decidirse, porque no se animaba al principio. Alta vergüenza le daba. Pasa que, al gustarle el loquito, bueno... le costaba pedírselo.  El punto acordado para encontrarnos, era en la plaza, pero antes, debía hacer una parada en el kiosco para pegar una deliciosa birra. Como el negocio me quedaba a mano, aproveché y fui sin chistar unos minutitos antes de cruzarme a los pibes.  Por suerte, no había nadie comprando, por lo que no debía hacer f...