Mi primera primera vez.

Cuando alguien me pregunta sobre mi primera vez, nunca sé qué contestar. Ya que no tuve solo una, tuve varios acercamientos sexuales y paso a detallar el porqué. 

Mi primera primera vez, data de mi mas pura y temprana adolescencia. De cuando tenía 14 años. Recién entraba a la secundaria. No tengo buenos recuerdos, ya que me llevaba mal con casi todos por mi obvia orientación y por ser un toque retraído. Pero entre todos, resaltaba uno que siempre me molestaba: el co-protagonista de esta historia.Llegó a tocarme el culo en varias ocasiones. Pero una que más recuerdo, fue antes de entrar a clase de computación. O cuando me dijo que tenía olor a leche en la boca (leche de hombre), entre otras cosas. 

Una vuelta, antes de ir a educación física a la mañana, me desperté con ganas. Me levanté, me maquillé, me vestí de nena y, en mi interior, fantaseaba con ir así. Enamorar a todos mis compañeritos. Calentarlos. Sentirme sexy. Pero, en cambio de eso, me llegó la hora de ir. Me desvisto, me cambio como hombre y me desmaquillo, solo que lo hice mal. En mis labios quedaban restos de labial. Al llegar allá, todos lo notan. Pueden verle un brillo extra a mi boca, el cual, no tardan en darse cuenta. 

Yo, con sutilidad, intento esconder lo obvio, pero ya era tarde. Aludí a que solo era mandarina. Pero no hubo caso. No me creyeron. Ya todos sabían de mis preferencias.
Meses más tarde, y ya para cerrar esta vez, el pibe que mas me jodía y yo, éramos los únicos que nos habíamos llevado una materia. 

Llego al aula y al ver lo vacío que estaba, dejo mis cosas con toda tranquilidad. Me dirijo al baño para lavarme la cara (era Diciembre y, acá, eso sería en verano, encima, estábamos en el piso más alto del colegio). 

Una vez ahí, me agacho para lavarme, cuando me levanto, veo en el reflejo del espejo a este pibe pajeándose. Me pide que le muestre la cola, que le haga una paja. Me quedo en shock, ya que lo detestaba al pibe. Lo miro por un rato, pero pienso "¿cuántas oportunidades mas se me presentarán así?" Así que... procedo a mitigarlo sexualmente. 

Me pide que le muestre la colita, que abra mi agujerito, que me meta un dedo, que lo pajee y, finalmente, que ponga la cola para su lechazo. Fue lo que pasó, su placer se culminó todo encima de mis nalgas. 
Mis sentimientos se encontraron. Sentí placer, bronca y hasta algo de asco. Fue feo, pero lindo. Rico, pero horrendo. Sabroso, pero nauseabundo. Lo quería matar, pero también sacarle su juguito. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Caperu-colita rota y el choto feroz.

Pinta mi colita.

Calza justo.