Sentado en el Pinocho.
Otra vez me encuentro contando historietas de cuando animaba fiestitas , pero... esta vez, fue diferente. Leo, mi chongo de por aquel entonces, se había disfrazado de Pinocho. Harto del calor que le generaba el traje de Pluto, probó con el del muñeco mentiroso (se sentirá aludido? Tal vez). Como el disfraz constaba de un short con tiradores, una camisa amarilla y una nariz larga, no tuvo drama en aceptarlo. Por tener ciertas complicaciones para sacárselo por si quería hacer pis, se hizo poner una bragueta hecha y perfectamente oculta. El mío, era el de la Chilindrina (sí, vestidito, medias, zapatitos, colitas -chuletas, cola de caballo, o como les digan en su país- en el pelo, anteojitos y, en el rostro, maquillaje con pequitas incluídas). Como mis compas sabían cómo era, me exigieron que, debajo de mi vestidito, usase un shorcito (tal cual lo tenía el personaje). Obviamente que eso iba a hacer. Estaba frente a nenes. Para saber cuál me había puesto, debían espia...