Entradas

Mostrando entradas de febrero, 2024

La de mi boca y esa.

Imagen
 Mis amigos me dicen de ir a una fiesta. Acepto, obvio, estaba re aburrida. Pero el problema es que quedaba requete lejos. Entonces, les pido, por favor, si alguno me puede venir a buscar para ir juntos. Ninguno puede, ya que les queda más cómodo ir para allá directo, que venirse y volverse. Alto bajón.  Llegué a pensar que no podría ir, porque el lugar donde lo harían me quedaba, no solo lejos, sino que, además, a trasmano. Alto garrón, casi que me resigno a la puta idea de no poder ir, así que... les avisé que no iría. Ya fue, pensé, otra vez será. Hasta que entró mi hermanastro a casa, y sí... tiene auto, obviamente.  Deja su ropa acomodada sobre la silla, se lava las manos, se pone algo más cómodo y se dirige a su habitación, para arrojarse plácidamente sobre su cama. Estaba cansadísimo. Se le notaba a leguas, pobre muchacho. Pero bueh... necesitaba ir a esa fiesta si o si, no se dará en otra oportunidad.  Voy corriendo hacia él para pedirle por favor que me ayud...

Fede-rico (1era parte).

Imagen
 Era una tarde de mucho calor, pero de mucho calor corporal sobre todas las cosas. Yo me encontraba en mi cuarto, intentando sacarme manualmente algo de la temperatura que me invadía hasta el hartazgo.  Así es, querido lector, estaba dele jugar con mi culito y los juguetitos grandes que siempre me acompañaron a cada lugar al que visitaba. Es que no estaba en mi casa, estaba en lo de mi primo.  Allí, no paraba de gritar como si nadie más en la tierra existiera. Estaba buenísimo. Mi imaginación me había llevado a los rincones más recónditos, que aún no conocía ni yo. Estaba cuasi volando del placer.  Erróneamente creía que estaba sola, pero no. Mi primo, que andaba por ahí, se arrimó a la habitación que me habían prestado con todo el amor del mundo, para poder pispear qué cosa me hacía gemir así.  Fede, al escuchar esta locura que venía de mi pieza, salió del suyo para tratar de desenmarañar este misterio. Se pegó a mi puerta y, levemente, la empujó para que no se...

Cobra Gai

Imagen
 Un compañero del laburo, me invitó a su casa a ver la más reciente temporada que salió de Cobra Kai. Por supuesto que acepté, ya que la serie la amo y no la pude seguir mucho porque no tengo la plataforma en mi casa. Tristemente.  Entonces, llego a su casa. Me recibe. Me saluda. Me deja pasar. Paso. Todo un gran anfitrión es Osvaldo, ya que preparó una picadita, unas frías bien frescas y los pone sobre una mesita que está cerquita del sofá que está frente a la tele.  Nos pusimos a hablar un toque sobre el laburo, ya que él faltó un par de días en la semana, a escuchar algo de musiquita y a ponernos al día. Todo esto, mientras abrimos la primer botella de una rubia y empinamos el codo un lindo ratito.  Nos sentamos en el hermoso sofá verde que tenía el Ova. En la tele LED que tenía este muchacho pusimos netflix y ahí, la tan prometida temporada cuatro de Cobra Kai. Qué felicidad, al fin la volvía a ver. No lo podía creer.  En mitad de temporada, me agarró calor....

Lo que nos compete...

Imagen
 Fiesta en la casa del amigo de un amigo de un amigo, etc. Posta que solo conocía a una persona entre las miles que habían en ese caserón. Alta vergüenza. No sé cómo acepté esa invitación. Re gila.  La cuestión es que me conocí a un flaco llamado Damián, que estaba re bueno y era re copado encima. Por suerte, porque escabiar sola, ni daba. Manso embole sería. Entonces, agarra una birra y vamos al sofá.  Entre el quilombo de la música, intentamos conocernos un toque, pero nos resultaba imposible. Por esto mismo, me invita a ir a la terraza, que no había nadie todavía. Íbamos a estar re solos y en paz.  Subiendo las escaleras, Dami, decía cosas como "qué buena vista tengo de acá, eh?" o "Gabi, no sabía que tenías tan linda cara de orto". Cosas así que me hicieron reír de verdad.  Podría llegar a decir (o esa fue mi sensación), que se agachó un poco para poder tener una mejor vista de mis cachetes moviéndose al subir cada escalón. Alto atrevido, le importó un caraj...

HermANO.

Imagen
 Con Beto, mi hermanastro, nos fuimos a su cuarto a ver la tele juntos, es que había un programita lindo que queríamos ver y bueh... nos pintó juntarnos en su dormitorio. Nada podía salir mal, ¿no?... ¿NO?  Prendimos la tele y yo, la más viva de todas, me recosté rápidamente boca abajo con la cabeza en la parte de los pies de la cama, al cual, me dejaba frente a la tele. Bien cerquita. Con todo el panorama ahí.  Por parte de Beto, primeramente, buscó sentarse en una sillita que había por ahí en el rincón de la pieza. Pero le dije que no sea tonto, que se acueste a mi lado, que no pasaba nada. Que no sea tímido.  Como hacía calor, los dos nos sacamos algo de ropita. Yo, con mi pollerita a cuadrillé diminuta y una tanguita negra. Sí, al torso lo tenía al aire, no me importó absolutamente nada que esté con este chabón.  En cuanto a él, también se puso en cuero al toque en la parte de arriba (es que en esa pieza hacía calor) y un short normal que lo cubría en la par...

ChocolaTITO.

Imagen
 Estábamos con Eli en su cuarto, boludeando en nuestros respectivos celulares. De pronto, le digo: "mirá, qué rico. Me re tenté". Mira la pantalla, era un chocolate. Está de acuerdo con que no sería mala idea comerse uno, así que... me fui de cabeza a la heladera a atacarla.  Me voy por las escaleras a la planta baja. Allí, se encontraba Héctor, el hermano o primo de Eli, no me acuerdo. Tenía más familiares este. Estaba recostado en el sofá, tapado con una sábana. Escuchaba música desde su celular con los auriculares puestos. Lo más bien.  Entonces paso yo, al lado suyo, encarando directamente la heladera como dije antes. Sin decir ni "mu". A todo esto, la remera blanca que tenía, no daba más. No podía alcanzar ni siquiera la mitad de mi cola. Prácticamente, estaba desnuda o en tanga. Daba igual, se me veía todo.  Me agaché lo más que pude para tratar de encontrar en cada rincón del electrodoméstico, pero no había ni rastro de la maldita cosa. Fue tal la frustración...