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Mostrando entradas de julio, 2023

Bigote de leche.

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 Me despierto. Entre la modorra y el lapso en el que me empieza a caer la ficha de las cosas, el hambre se hizo presente. Claro, estoy en ayunas. Entonces, me salgo de la cama así nomás (en tanga, claro) y me dirijo a la cocina a buscar qué hay para comer.  Tristemente, tenía antojo de un cortadito. El tema era que tenía el café, pero no la leche. Fue así que la decepción me embargó al pensar que debía salir a comprar. Tenía alta fiaca y ni ganas de ponerme el pantalón para salir a pegar lo que necesito.  Afortunadamente, el timbre suena. Abro con algo de desánimo, decepcionada, pero bueh... y ahí estaba, era mi vecino que me pedía una tacita de azúcar como si fuésemos doña Florinda y el profesor Jirafales, o algo así. Qué casualidad, ambos necesitábamos algo el uno del otro.   En fin, la desdicha me duró poquito al mismo instante que escuché su cautivante voz. Me penetró la oreja ni bien largó su primera letra de esa boca. Me la endulzó, haciéndome perder casi ...

Calza justo.

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 Sábado a la noche, casi madrugada del domingo. La sed me invadía. La escasez me limitaba. Por ello, tuve que ir corriendo a comprar un par de birras, o de fernet. Lo que pudiera. Así que... agarré unos billetes y salí.  Para mi suerte, los chinos que están a la vuelta de mi casa, estaban abiertos aún, así que... me puse contenta y entré con una sonrisa de oreja a oreja, saltando en una pata de la felicidad. Encima, estaba barato todo. Matanga, dijo la changa.  Al salir, me crucé con un grupo de seis chabones aproximadamente, que se encontraban escabiando y cagándose de la risa a los gritos. Sí, a los gritos los muy descarados. Les chupaba un huevo los vecinos a los que podrían molestar.  Uno me detuvo chistándome para que me detenga. Lo logró. Se arrimó a mí a charlarme entonces. Era muy simpático el morochote, me hacía divertir mucho. Pero, sobre todas las cosas, era interesantemente encantador su voz.  No sé si le atrajo más mi remera de AC/DC, que luchaba en...

Al rojo me lo cojo.

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 Eli y yo nos encontrábamos en su casa. Estábamos planeando unas vacaciones juntas. Se suponía que ultimaríamos detalles en aquella reunión, pero... algo la distraía por Whatsapp a Eli.  Se trataba del chongo que no paraba de decirle que lo esperara lista para ser penetrada por el caballo loco que era él. Estaba con unas ganas que no había tenido en su vida más o menos.  El problema surgió cuando esta tonta, le dijo que lo esperaría con un vestido rojo hermoso que, según tengo entendido, al chaboncito le pondría la pija como una roca. Y creo que no mintió al decir esto.  Lo que no aclaré, es que yo quería que me prestara ropita para salir esa noche, pasa que tenía todo sin secar y la necesitaba de urgencia, sino, me quedaría encerrada en mi casa y no daba para nada.  Este logi me manda arriba para que me ponga lo que quiera, que no tenía drama alguno en que le usara lo que quiera. Que me prestaba su precioso armario lleno de cosas hermosas.  Mientras yo me ...

Pinta mi colita.

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El pintor había venido a mi casa, yo lo recibo finalmente. Pasa que nos pasamos posponiendo el trabajito que le encargué por una cuestión de que no lográbamos dar con el horario que nos quede cómodo a ambos.  Lo recibo con la calza más pegada a la cola que podía encontrar. Unas grises que me quedaban espectacular (humildad aparte, claro). Pero sentí que era apropiado para la ocasión especial.  Cuando había finalizado de pintarme el cuarto, se dirige a la cocina que era donde yo estaba preparándome el almuerzo. Se acercó solo a avisarme que ya estaba todo felizmente hecho. Al fin.  En eso que llega a la cocina, ve mi culito abierto de par en par con toda la impunidad del mundo, sin importarle absolutamente nada. Es que estaba sacando el pollo del horno que estaba por comer.  La reacción del flaco me la perdí, solo logré observar parte de la misma en cuanto me di vuelta hacia él, con el pollo en la mano y estaba boquiabierto, sin poder darle crédito a lo que acababa de...

El nuevo entrenador.

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 Llego a mi casa de entrenar. Viendo que no hay nadie, entro a mi cuarto para prepararme para el baño, pero me encuentro al amigo de mi papá tirado en mi cama, revisando mi celular. Ojeando mis fotos. Alto atrevido, pensé. Corrí a arrebatarle el celu de sus manos para cagarlo a pedos, pero me hizo olvidar con una sarta de piropos a mi cola.  Se baja el aparatito de los ojos, para contemplarme en mi totalidad. Al verme la calza blanca coladísima que me puse, me pregunta si fui así. Obvio que fui así, papi, vos no me quisiste acompañar. De hecho, cuando me lo pregunta, paro la colita para su lado y que note todo lo que tengo, todo lo que vieron.  Me voy a los pies de la cama, para hacerle ver mejor todo lo que se está perdiendo por estar con su esposa. Me pongo de espaldas, muevo la burra para él y, luego de pedirme verla y yo aceptar mostrarla, me bajo la calcita hasta las rodillas, dejando todo mi culito, con una tanga roja metidísima en la cola, para que sus pupilas se h...

La pica-dura.

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 Ayudaba a mi amigo a limpiar la nueva casa en la que se había mudado y, entre tanto bardo de cajas, encontré un terrible arañón. Me dio tanto miedito que, lo primero que atiné a hacer, fue matarla. Como no pude porque soy una inútil, lo llamé para que me ayude. Es que era demasiado grande. Necesitaba de la presencia de un macho.  En fin, salgo de la pieza. Ahí estaba, en el pasillo que conduce al cuarto donde yo estaba. Me ve, me encontraba en tanga, medias y una remerita blanca diminuta, que no obstruía en lo absoluto lo que él tenía de visión. Salgo de la habitación, casi llorando implorando por su noble intervención en esta situación deprorable:  - ¡Ay, Pepo, vení, ayudame! Hay una araña horrible ahí. Me muero -decía entre sollozos-. Tengo mucho miedo, te juro.  Con toda la paciencia del mundo, el muchacho se dispone a seguirme, para encontrarse con mi culito comiéndose mi calzón en primer plano. En tanto yo, me moría del miedo mostrándole el bicho, agachada, exh...

El lavachotas.

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 Mi nueva adquisición: un lavarropas, pero de esos que tienen la tapa arriba. Me causó bastante problema llevarlo hasta el rincón de la casa donde quería ponerlo, pues... era bastante PESADO, por lo que tuve que pedirle ayuda a mi vecino favorito, Alberto. El chabón vivía, practicamente, en mi casa.  El chabón tenía la re fuerza. Tanto así, que casi no me costó llevarlo hasta donde mas quería. Casi todo lo hizo él, ¡Ja, ja, ja, ja!, pero no me hizo ningún drama. Al contrario, le encantaba ser solidario conmigo. Sobre todo, porque éramos muy amiguitos, podría decirse que era una relación muy sólida.  Como bien dije recién, podía ser tan libre con él, que me podía poner un vestidito tan cortito, que exhibía más del 25% de la cola y no decía ni mu. Todo lo opuesto, el pibe hasta me incentivaba a ponerme ropita así delante suyo. No se opondría para nada. Hiciese calor o no. Éramos como hermanitos.  Bueno, volviendo al relato, aprovechando que Beto estaba en otra habitaci...