Historias de Terror, capítulo III: Velma y Mike.
En esta oportunidad, soy Velma Dinkley, personaje de Scooby-Doo. Tenía la típica vestimenta, que incluye: una polera naranja, anteojitos, el cortecito carré con flequillo y una pollerita roja que, a duras penas, alcanzaba a taparme los cachetes de la cola. ¿La locación, querido lector? Por supuesto, como no podía ser menos... era en una casa, supuestamente, embrujada a la que, las maravillosas pistas que encontré, me llevaron allí. No tenía duda alguna de que, algo tenebroso, se cocía en aquel maldito lugar. Entro al cuarto rápidamente, donde parece que toda la oscuridad converge. Sigo esa intuición que me llamaba poderosamente la atención. Era un cuarto pequeño, con una cama y un par de muebles, pero todo normal, nada por lo que deba resaltarse. De mi importante escote, saco la lupa, aquella arma que me ayuda en cada misterio que me impulsa a resolverlo y la que me ayuda a encontrar huellas que me cuenten dónde debo ir. Como tenía bastante espacio...