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Mostrando entradas de octubre, 2022

Historias de Terror, capítulo III: Velma y Mike.

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 En esta oportunidad, soy Velma Dinkley, personaje de Scooby-Doo. Tenía la típica vestimenta, que incluye: una polera naranja, anteojitos, el cortecito carré con flequillo y una pollerita roja que, a duras penas, alcanzaba a taparme los cachetes de la cola.  ¿La locación, querido lector? Por supuesto, como no podía ser menos... era en una casa, supuestamente, embrujada a la que, las maravillosas pistas que encontré, me llevaron allí. No tenía duda alguna de que, algo tenebroso, se cocía en aquel maldito lugar.  Entro al cuarto rápidamente, donde parece que toda la oscuridad converge. Sigo esa intuición que me llamaba poderosamente la atención. Era un cuarto pequeño, con una cama y un par de muebles, pero todo normal, nada por lo que deba resaltarse.  De mi importante escote, saco la lupa, aquella arma que me ayuda en cada misterio que me impulsa a resolverlo y la que me ayuda a encontrar huellas que me cuenten dónde debo ir. Como tenía bastante espacio...

Historias de Terror, capítulo II: La cabeza negra.

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 Tras pegarme una buena maratón de videítos de mis canales de YouTube favoritos: Breakman y Doc Tops, decido, finalmente, mover el ocote para retirarme a mis aposentos, para intentar pegar pestañas.  Una vez acostada plácidamente, la oscuridad plena le jugaron una mala pasada a mi mente: agudizaron cada uno de mis sentidos, para que pueda sentir, oler y escuchar cada cosa que pasaba a mi alrededor.  Como había visto un video de una cabeza negra que salía debajo de la cama, no quise saber nada con prender la luz y asomarme. Estaba aterrada mal. Quedé totalmente sugestionada, pero mal.  De un increíble salto que no sé cómo lo di, apreté el botón del velador al toque. No me aguanté más ese puto cagazo que me estaba atormentando. Debía hacer algo al respecto, definitivamente. Ya mismo.  A la primera persona que se me ocurrió pedirle ayuda, fue al Osky (Oscar), el morochazo que tengo de vecino. En todo caso que sea algún humano el que intente algo, lo tengo a él para...

Historias de Terror, capítulo I: Orgasmo diabólico.

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 Me despierto sintiendo dos pares de dedos que me van abriendo de lado a lado cada nalga. Quedando mi hoyito al interperie. Indefenso. Expuesto a lo que quieran hacerme. De pronto, una lengua se posa para caminar en el espacio que quedó. Lo atraviesa de norte a sur. Húmedo. Mis manos estaban atadas a la cabecera de la cama. Mis pies también. Otros dos dedos, aparte de los que sostenían mis cachetitos, se disponen a adentrarse en mis cavernas anales, acompañado de la lengua sabrosa que ya se adueñó de mí. Mojados también, me penetran de forma abrupta. Son la razón de que grite de placer. Mi pija se empezaba a excitar. Se ayudaban mutuamente. A mi mente se me vino la loca idea de que podría ser una forma de agradecimiento por lo que le hice yo, la noche anterior. No cualquiera te despierta chupándote la verga, amor. No cualquiera se lleva todo eso hasta la garganta y más allá, solo para hacerte estallar de amor. No cualquiera tiene la osadía de no pedirte nada a cambio de tamaño favo...

20x5

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 Una noche increíble debía pasar en un antro increíble. El mejor, para mí, de la zona. Me estoy refiriendo a "40x5, tributo bar", un sitio creado exclusivamente para homenajear a una de las mejores bandas de Inglaterra: Los Rolling Stones. Pero, primero, vamos por partes.  Esta puti-aventura da a lugar una noche aburrida, de un sábado aburrido. Necesitaba salir, tomar aire, tomar alcohol, tomar leche... ALGO... o todo junto. Yo me fiaría del dicho que reza lo siguiente: ten cuidado con lo que deseas, porque podría cumplirse. Así fue.  Casi ninguno de mis amigos se copó. Solo una, que fue quien me hizo la segunda. El caso es que, ella (Tatiana es su nombre), ya había arreglado algo con otras personas, pero no tenía drama en sumar a alguien más. Sobre todo, porque, quien organizó todo, fue, precisamente, Tati.  Tras haber acordado, me dispongo a vestirme. Entre todo mi ropero, busqué qué ponerme. Allí, encontré mis pantalones hippies que hacía banda no me ponía. Noté q...

El regalo (o ¿el día que conocí al papá de mi chongo parte... 0 -PARTE 2-?).

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 Un 22 de octubre del 2017, era el cumple número 27 de Lea, mi intento de chongo de ese momento. Para festejarlo, como era de costumbre, lo hacía en su casa. La idea, era hacer algo íntimo con sus amigos mas allegados.  Como todavía estaban peleados con su novia, ella no fue, así que... me sentía con mas libertad de encararlo, mirarlo y juguetear con él. Hasta estuve elucubrando en mi cabeza, cómo iba a ser nuestro encuentro. Pero, ahora, me faltaba algo importante: su regalo. Como, aún, no le había entregado el rosquete, pensé que su premio por esperar, podría ir por ahí. Me compré el hilo con el que hacen los moños para regalo, lo armé y, el día de la fiesta, lo llevé. Esa noche, el saludo fue acorde a lo vivido anteriormente, bien apasionado, pero con carpa para que ninguno pregunte nada. Ya que no teníamos pensado blanquear la relación, es esperable esta actitud. Menos él, que no sabía si aún tenía novia o no. La joda estuvo muy buena. Bastante copada. Los nervios se apode...

Sexo año.

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 ¿Qué clase de miembro de la comunidad LGBT no tuvo algún conocido (llámese amigo, compañero de trabajo, de escuela, etc), que te histerisqueaba? De esos que te tiran palos, y no sabés si son reales o falsas, que no sabés hasta que punto llegar y que, a pesar de no haber pasado nada, sabés que hay algo más. Algo así me sucedió con un compañero de la escuela en sexto año.  Todo comenzó en ese último año. En la escuela, con un pibe que, si bien ya conocía unos años anteriores, no teníamos la confianza necesaria para jodernos así. Solo podría decir que éramos unos simples conocidos que se saludaban en pleno patio, en los recreos. Ni amigos, ni nada. Hasta que nos ponen, por primera vez, en el mismo turno, la misma división, el mismo curso.  Se llama (o llamaba, no lo sé) Agustín. Obviamente, era el típico chabón que me gustaba, grandote, machote, vozarrón, sexy, chamullero, histérico y maldito conmigo. Tenía todos los números para sacarse la lotería y ganarse mi cola, digo.....

El hada de las pijas.

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 Marcha del orgullo. Disfraz de hadita es lo que A PENAS cubre mi cuero. Una pollera de tul del color del arco iris cubría de mis caderas para abajo. Colitas a los costados de mi cabeza. Una tanga roja coladísima que adornaba mi culito. Unas medias de Lycra que, vergonozosamente, llegaban hasta las rodillas. Arriba solo una especie de remera. Maquillaje a full. Estaba toda divina. Era otra persona realmente.  Con la compañía de mis amigos del colectivo, nos dirigimos rumbo al Obelisco, el lugar estipulado para celebrar, donde pasamos allí, casi toda la tarde. Bailamos, escuchamos música, caminamos, saltamos, comimos, vimos hombres, fue todo un cago de risa. La pasamos súper bien posta. Todo, hasta que se fue el sol y decidimos volver para que no se nos haga muy tarde. La mayoría tenía que laburar al otro día, y estábamos lejos de casa.  Nos fuimos a la parada. Lo habremos esperado, mínimo, unos veinte minutos. Una barbaridad. Encima, yo, todo trajeado. Alta vergüenza. Par...

Pete diario.

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 A los pocos días de aquel recital, volviendo a mi casa de laburar, me cruzo con el kiosco de revistas donde trabajaba Silvio, mi Apu favorito. Como ya a esa hora, casi nadie compra nada, nos pusimos a hablar un rato. Su padre ya estaba en su casa, por lo que no tendríamos a alguien espiándolo o apurándolo para que labure.   Me pidió disculpas por cómo me trató previo al pete. Estaba muy caliente. No se controló. Se dejó llevar por el impulso. Le hice saber que no se hiciera problema. Que no pasaba nada. A mí me encantó, sobre todo, su miembro. Quedé fascinado con eso. Hasta me había hecho pajas pensando en eso.  Lo sorprendió mi respuesta. Fui contundente. Me hizo saber que él también me dedicó pajas y que se le estaba parando de solo pensarlo. Mi semblante cambió al escucharlo, pero no tanto como la de él, cuando le propuse que deje de pajearse para volverlo a estimular. Sus cejas se levantaron, su boca se abrió. Me metí en el kiosco, en el estrecho espacio entre e...

El rolinga.

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 El término "rolinga", deriva del nombre de la super banda, los rolling stones. Hace referencia a toda aquella persona que ama y disfruta de ellos. Pero no es solo eso, también surgieron miles de agrupaciones que intentaron replicar la fórmula que aplicaron. Algunas hicieron mas Blues. Otras, se sumergieron a ese Rock and Roll primigenio. Además, repetir todo lo que implicó el movimiento de los hippies. Era un maravilloso menjunje que, a mí, me cautivó. En esos años de adolescencia, la música me había atravesado por el costado más pesado del Heavy y el estruendoso Punk, pero también me dejé llevar por las preciosas notas que salían de toda esa movida primeramente mencionada en el anterior párrafo. Supe mamar mucha influencia de amistades, para derivar en esa mezcolanza extraordinaria. En esos años, no muchos querían variar de ritmos. Si eras heavy, escuchabas eso. Si eras punk, escuchabas eso. Suerte que yo no era así de termo. Además de todo eso, conocí músicos buenísimos qu...